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Mercados para perderse

Mercados para perderse

Desde siempre nos han atraído esos mercados llenos de colores y diferentes texturas, donde puedes perderte entre los puestos y disfrutar de esas maravillas que están esperando  a que las encuentres, te enamores perdidamente de ellas y no te quede más remedio que llevártelas a casa.

Navidades, primavera, un mercado medieval que encuentras en una guía turística que coincide con tus vacaciones en ese pueblo… toda ocasión es buena para disfrutarlos.

Pero de todas las ferias de artesanía que he visitado, hay una que no se me olvidará nunca.

Era la primera vez que visitaba Canarias. Estaba con mi familia en Puerto de las Nieves, que al contrario de lo que puedas pensar, es un pueblecito precioso de pescadores al oeste de Gran Canaria. La carretera hasta llegar allí es de lo más tortuoso, ¡no he visto tantas curvas en mi vida!

mercado artesania canarias

Pues ahí estaba yo, paseando por las callecitas blancas con olor a sol y a mar, cuando vi a lo lejos cuatro mesitas frente a la fachada de unas casas. No era ni de lejos parecida a las ferias de las que te hablaba, pero tenía mucho encanto, quizá más de lo que imaginaba.

En una de esas mesas, entre cuerdas con nudos marineros y redes remendadas mil y una veces vi unas pulseras de cuero. Pero de cuero de verdad, pensé. Y trenzada a mano, las más originales que había visto nunca. Es que cada vez es más difícil encontrar una pulsera hecha con materiales cuidados y de calidad, auténtica.

Y aquellas joyas sí que eran auténticas. Las acaricié, y mientras decidía cuál me llevaba; que si me conoces ya sabes que no me ando con prisas en estas cosas; vino el autor de aquellas artesanías.

- Ésas te van a durar toda la vida - Debajo de aquel rostro curtido por años de sol y océano apareció una sonrisa. Ahora me arrepiento de haber comprado sólo una a aquel hombre.

Varios años más tarde, Pablo y yo volvimos a la isla, y buscamos aquella mesa con tantos recuerdos, pero no tuvimos suerte. Lo que sí nos queda es aquella pulsera tan auténtica como el artesano que me la vendió, dando la razón a aquel hombre, en una de nuestras muñecas.

Y estoy segura de que de una manera u otra durará siempre. 

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